viernes, 25 de mayo de 2012

Deuda odiosa

Deuda adquirida mediante gastos en fines que no han generado beneficio para la entidad y que antes de ser gastado era previsible que no generase beneficio.

Disponemos de multitud de ejemplos:
  • Aeropuertos de Castellón y Ciudad Real entre otros.
  • Compra del 48% de Bankia.
  • Contratos públicos de imagen o asesoramiento con diversos personajes. (Algunos de estos contratos han sido pagados a cuentas de paraísos fiscales).
  • Líneas ferroviarias AVE deficitarias desde el primer día todos los días.
Estas decisiones y tantas otras que harían la lista interminable traspasan el umbral del error político para entrar en el terreno del uso interesado de caudales públicos. 
Sin embargo el concepto no es exclusivo para entidades y deuda públicas. Es aplicable también en el ámbito privado. 

Todos entendemos que una entidad privada puede gastar su dinero como mejor le plazca porque a fin de cuentas es el dinero de sus accionistas el que está en juego. 
Amén.

Hasta ahora esta afirmación era casi impecable puesto que cuando una entidad privada caía eran los accionistas los que más perdían, aunque no los únicos perdedores (clientes, proveedores, empleados también están entre los perdedores aunque a otro nivel).
Pero ha dejado de ser válida cuando la entidad es tan grande que es llamada sistémica (demasiado grande para caer).
Esto en pocas palabras quiere decir que el desastre económico para la comunidad sería de tal magnitud que no podemos permitir su quiebra.
  • El número de empleos directos que se perderían sería demasiado grande.
  • Los empleos indirectos suelen multiplicar por tres o más los directos.
  • Las deudas impagadas por la entidad llevarían a otras al colapso financiero arrastrándolas a la quiebra.
  • La falta de pedidos llevaría a otras empresas al borde de la quiebra.
Y así sucesivamente. 
Demasiado grande para permitir su quiebra.

Esto no es nuevo. En los años setenta ya recuerdo haber oído decir algo parecido a:
"Cuando Renault tose, Francia se constipa".

La mayor parte de los países tienen su Renault. Una de esas entidades que cuando tosen todo el país se constipa. 

Cuando una entidad es rescatada con dinero público todas sus deudas y todos sus pagos realizados pasan a ser asumidos por el estado incluídas las primas entregadas a sus gestores por realizar una gestión tan buena que ha llevado a la entidad al borde de la quiebra o las indemnizaciones y planes de pensiones de directivos que alcanzan cifras de tal magnitud que sonrojarían a cualquiera que tuviera un mínimo de decencia. 

Las malas decisiones de estos gestores y directivos privados pasan a ser decisiones que nos afectan a todos... los demás que somos los que terminamos pagando sus sueldos e indemnizaciones de película. Una película de terror.

Esta también es deuda odiosa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario