Este es un extracto del artículo de Vicenç Navarro:
el crecimiento de la economía alemana en los últimos años no se debe a
la moderación de los salarios de los trabajadores alemanes, ni tampoco
al precio de los productos exportados. La propia Comisión Europea ha
indicado que el crecimiento de las exportaciones el periodo 1999-2008
(un crecimiento del 7,3%) se debió primordialmente al crecimiento de los
mercados importadores. Sólo un 0,3% se debió al cambio de los precios
de los productos exportados. Estudios económicos realizados en Alemania
muestran que una reducción del 10% en su precio sólo aumentaría las
exportaciones un 4%. Todos los datos disponibles muestran que la
moderación salarial alemana no ha sido un factor en el crecimiento de
las exportaciones. Sí, en cambio, ha sido un factor muy importante en
determinar el enorme incremento de los beneficios empresariales. Y ahí
está el punto que ni siquiera se considera. La distribución del producto
creado a base de incrementar la productividad (véase mi artículo
“Productividad y renta” en Público. 24.03.11). Una situación semejante
ocurre en España. La variabilidad en los precios no es el mayor
determinante en las exportaciones españolas. El punto clave es la
demanda de los países importadores.
La relación entre costes laborales e ingresos netos de explotación es de
alrededor de un 20% en la mayoría de países de la UE, comparado con un
14% en España (ver Alvarez Peralta, I. y Luengo, F., Competitividad y
Costes Laborales en la UE. ICEI Working Papers. 2011). Es significativo
comparar esta gran atención mediática en los salarios con el silencio
y/o ocultación del impacto de los beneficios empresariales en la
competitividad, otro elemento de los costes de producción que apenas
aparece en el debate de cómo reducir los costes de producción para
aumentar la competitividad. En realidad, durante todos estos años hemos
visto como el crecimiento de los beneficios ha sido mayor que el
crecimiento de los salarios. Hoy las rentas del capital son mayores que
las rentas del trabajo.
Bajos salarios quiere decir escasa demanda y baja
productividad. Altos salarios quiere decir elevada demanda y elevada
productividad. El dogma neoliberal asume que la baja productividad es la
responsable de los bajos salarios, cuando la realidad sigue un orden
inverso, pues mantener los salarios bajos es la mejor garantía de
mantener la baja productividad. Si los salarios son altos, además de
garantizar mayor demanda y estímulo económico, estimula a una mayor
inversión, mayor incentivación y mayor productividad. De ahí el enorme
error de las políticas públicas impuestas por el gobierno Rajoy. Bajar
los salarios es mantener a España en el terreno de la baja
productividad. La evidencia de ello es abrumadora. Rajoy y su gobierno
transformarán España en un país del tercer mundo, con una enorme
polarización de las rentas, donde la mayoría de la población, que deriva
las rentas del trabajo, perderá todavía más su poder adquisitivo, su
bienestar y la calidad de vida de sus miembros.
Esto es lo que está haciendo el gobierno que se
autodefine como popular. No tengo ninguna duda de que, como en Grecia,
será muy pronto muy impopular. El problema es que la posible
alternativa, el socialismo español, no ha hecho suficiente autocrítica,
cambiando 180º la orientación de sus políticas. Esperemos que las
movilizaciones populares vayan radicalizando sus posturas, a lo cual
puede contribuir el crecimiento de los partidos y movimientos a su
izquierda. Esta es la esperanza. En este aspecto es muy positiva la
creciente agitación por el movimiento 15-M y el movimiento sindical a
fin de protestar por aquellas políticas de austeridad y recortes
salariales. Tales movilizaciones son necesarias y urgentes.
En resumen:
- Nos bajan el sueldo en aras de la productividad y la competitividad y lo que conseguimos es incrementar la cuenta de resultados de las empresas.
- Salarios más bajos no implican mayor competitividad. No existe esa correlación.
- Salarios más bajos SI implican menor productividad.
- PP y PSOE son el mismo perro en política económica. ¿O quizá unos sean galgos y los otros podencos? Qu.e más da, son tan parecidos...
- No estamos en el camino de la solución sino en el de incrementar el problema.